REDES Y COMUNICACION HUMANA

José Covalschi: "Que tu realización personal incluya al grupo al que perteneces"

Escrito por lorenzo-strukelj 18-11-2006 en General. Comentarios (5)

 

El siguiente texto corresponde al Prefacio del libro: "Manual del Ciclo de Vida Familiar", publicado el año 1991 en Comodoro Rivadavia, Patagonia Argentina, como resultado del trabajo realizado por un equipo de la Escuela Privada de Psicología.

 

 

"Que tu realización personal incluya al grupo al que perteneces".

 

     Esto no es una simple frase; es, realmente, un concepto novedoso que indica el comienzo de todo un mundo nuevo.

     Tener conciencia del paradigma sistémico, significa también la vivencia de ser parte de un "todo" y esto incluye a ese todo en mis proyectos. En esa "nueva" percepción, la circularidad me permite entender otras realidades: v.gr. al incompetente que posibilita al competente y viceversa. El libro que el lector tiene en sus manos, más allá de lo que tenga escrito, es una prueba física de lo anterior.

     Veintiséis profesionales patagónicos, que viven a cientos de kilómetros unos de otros, de dos provincias y varias localidades distintas integraron un suprasistema, con sistemas y subsistemas.

     Cada uno cumplió con su tarea, desde sí y en armonía con la modelación que imponía el contexto. Estuvieron representados el eficiente y el ineficiente; aquel que se mostró heroico en lo cooperativo y el otro, el saboteador. Todo esto fue co-construido con la precisión de estas nuevas realidades sistémicas, circulares.

     En el acontecer de la tarea, se agradeció al saboteador que estuvo sosteniendo, desde el contexto, al líder eficaz. También se mostró preocupación por lo destructivo y riesgoso de ciertos comportamientos supereficaces, que de tan buenos hacían peligrar todo el sistema.

     En fin, el inmenso agradecimiento a todas estas personas que le han prodigado dos cosas muy importantes a la sociedad de la cual son parte: la primera es, obviamente, un libro del que, sin lugar a dudas, muchas personas sacarán buen provecho. La segunda, para sorpresa de algún vecino o pariente incrédulo, que no pensaba en la capacidad de alguno de los autores para escribir este manual; ésta es la demostración fehaciente de que las personas no SON de una manera determinada, sino que FUNCIONAN de alguna manera y ésto es algo que está poderosamente influído por el contexto.

 

JOSE A. COVALSCHI

 

MANUAL DE TERAPIA FAMILIAR SISTÉMICA

MANUAL DEL CICLO DE VIDA FAMILIAR

 

SOCIEDAD DE TERAPIA FAMILIAR

FONDO EDITORIAL

San Martín 263 - 3er piso - Of. 315

Comodoro Rivadavia - Chubut - Argentina

 

Autores:

José Alberto Covalschi

Ana María Piccoli

Liliana Villafañez

Graciela Raquel Pereyra

Juana Díaz de Cracco

Celia Vicari

Judith Sosa

Susana María Lebenicnik

Mabel Saiquita

Sara Dolores Zigalini

Pierina Beatriz Sosa

María Sonia Jalef

Patricia Beatriz Pinto

Susana Antonio

Marta Costa

Teresa Elisa Burgos

Sandra Díaz

Diana Guinao

María Eugenia Baraldo

Mónica Cuello

Sara Alegría

Analía Corti

Alejandra López

Elena Lemos

Ana H. Mosca

Margarita Palaveccino

 

VIOLENCIA INSTITUCIONAL

Escrito por lorenzo-strukelj 03-09-2006 en General. Comentarios (7)

 

APUNTES SOBRE LA VIOLENCIA INSTITUCIONAL

Por LORENZO F. STRUKELJ http://lorenzo-strukelj.blogdiario.com/img/fotoLovro.gif

Conviene, antes que nada, definir claramente los alcances del título, para saber de qué estamos hablando; para ello, debemos definir sus términos y lo hacemos con la herramienta simple del diccionario:

*Violencia: Acción y efecto de violentar o violentarse. // Acción de violar.

*Violentar: Aplicar medios violentos a persona o cosas para vencer su resistencia. Violentar la voluntad, la conciencia. // fig. Dar interpretación torcida a lo dicho o escrito. // Entrar en una casa u otra parte contra la voluntad de su dueño.

*Violento: Que está fuera de su natural estado, situación o modo. // Que obra con ímpetu y fuerza. // Falso, torcido, fuera de lo natural. // Que se ejecuta contra el modo natural o fuera de razón y justicia.

*Institución: // Cosa establecida o fundada. // Toda organización fundamental de un país o sociedad. // Órganos constitucionales del poder estatal de una nación. // fig. Tener en una ciudad, empresa, tertulia o cualquier otra agrupación humana el prestigio debido a la antigüedad o poseer todos los caracteres representativos de ella.

Las definiciones relativas a la violencia y términos asociados, aportan bastante claridad si se leen atentamente, liberándonos de comentarios excesivos.

En cuanto a las instituciones, vemos que se nos abre un gran abanico de ellas. A diario tenemos trato con, por ejemplo, el Estado a través de sus poderes; la empresa como empleador, proveedor, cliente, etc.; los gremios en sus también variados roles, tomando tanto las organizaciones de trabajadores como de empresarios o profesionales (cámaras, confederaciones, colegios...); los partidos políticos; las religiones; las sectas; las organizaciones informales pero con algún tipo de poder; y así, todo tipo de organización que seamos capaces de imaginar.

Hasta aquí, las más obvias; pero podemos encontrarnos con otras que no lo son tanto. Podemos, por ejemplo, incluir a los sexos (cabe considerar el machismo y el feminismo como la actuación semiorganizada los mismos). Y aún al conjunto social actuando en algunas circunstancias; cuando lo consideramos en el sentido que les da Ortega y Gasset a las masas: "quien no sea como todo el mundo, quien no piense como todo el mundo, corre el riesgo de ser eliminado" (0).

Con lo dicho, podemos ya establecer dos cuestiones:

En primer lugar, que no existe otra división que la funcional. En algunas ocasiones actuamos como víctimas y en otras formamos parte de la institución que está violentando. Alternativamente, ejercemos o sufrimos la violencia institucional.

En segundo lugar, basados en la amplitud del campo de las instituciones que hemos nombrado o sugerido, veo conveniente que establezcamos que lo determinante para que tenga lugar la situación sobre la que queremos reflexionar, es que exista en la relación un intercambio comunicacional de complementariedad; que haya una pauta de autoridad y, consecuentemente, una de sometimiento.

Lo considero así, porque esto no pretende ser un trabajo sociológico ni estadístico ni político, sino sólo establecer algunas interesantes pautas de la comunicación y sus implicancias desde el punto de vista psicológico y relacional.

Por ello, tampoco creo oportuno abundar en ejemplos que todos conocemos o vivimos a diario. Ya sabemos que la violencia institucional se expresa a través de legislaciones injustas, a través del hambre, a través del desconocimiento de derechos, o también a través de la descalificación basada en pautas no adecuadas pero con la suficiente fuerza y autoridad.

"El peligro de disfrazar un juicio moral con la autoridad científica... es una trampa importante. Es una trampa, porque atribuimos a la ciencia más autoridad que la que merece. Lo hacemos por dos razones. Una es que muy pocos de nosotros conocemos las limitaciones de la ciencia. La otra es que dependemos demasiado de la autoridad en general"(1). Considero a éste un interesante aspecto de la violencia institucional que raras veces percibimos y que, sin embargo, tiene importantes consecuencias para el desarrollo humano.

Sin embargo, establecido el contexto, lo que más me interesa, es descubrir algunas características de la violencia institucional, que la diferencian de la individual y que la hacen más dañina y destructiva que ésta.

Una de ellas es la sensación de soledad. Frente al monstruo de la institución, uno se siente insignificante y, al mismo tiempo, mirando alrededor no suele encontrar en qué ni en quién apoyarse. Existe como un pacto callado por el cual todos parecieran solidarizarse con el más fuerte; tal vez, por instinto de supervivencia. Lo más que podemos lograr generalmente es alguna adhesión puramente declarativa.

Otra es la sensación de impotencia. En los enfrentamientos personales, existe siempre una posibilidad de victoria. En todo caso, funciona la ley del mas fuerte y cualquiera de los contendientes puede serlo en determinado momento. En lo institucional, uno es, frente a la institución, siempre el más débil. No tiene chance.

En tercer lugar, no se aplica la ley de causalidad. En las relaciones individuales, suele funcionar la vinculación causa-efecto. 'Si te sientes agredido por mi, tú me agredes'. Aunque el efecto no sea deseado, es previsible y normalmente sabemos a qué atenernos. La violencia institucional aparece como irracional; carente de un motivo que le de origen.

Así como aparece sin fundamento, tampoco tiene lógica; y entonces se producen aquellas comunicaciones contradictorias del tipo de "tiene razón, pero marche preso". La víctima no encuentra un correlato lógico ('me porto bien, entonces, me tratan bien').

Ello, sin hacer mención del cinismo implícito en la respuesta, que suele presentarse también bajo la siguiente comunicación: 'es por su bien; lo estamos protegiendo', al tiempo que nos están causando un perjuicio a menudo irreparable.

Pero de las características de la violencia institucional la que me parece que la hace más terrible mirada desde el punto de vista de la higiene mental, es la siguiente: Si la vemos como una respuesta a la definición de nosotros mismos que damos a través de nuestra vida y nuestros actos, la violencia institucional actúa bajo la modalidad de descalificación.

En la violencia individual, la situación generalmente se plantea como una respuesta de rechazo. No hay acuerdo; no hay aprobación, pero hay un reconocimiento del mensajero y del mensaje. En cambio, en la violencia institucional, la respuesta es: "no existes".

Así, no son de extrañar las reacciones tremendas que ha desatado este tipo especial y tan generalizado de violencia desde siempre en el mundo. Creo que el noventa por ciento de las páginas de la historia se refieren a reacciones violentas en respuesta a acciones institucionales del mismo tipo.

Y ahora, a pesar de la característica de ensayo de estos apuntes, lo que significa que ni remotamente se pretende agotar el tema, no quisiera terminar sin considerar otras dos cuestiones: el origen de esta violencia y una consideración sobre la posibilidad de superarla.

Con respecto a la primera, voy a citar a Girardi: "La humanidad esta dividida, porque el hombre esta dividido". Está casi todo dicho. Cualquier argumento que agreguemos, lejos de lograr profundidad, sólo nos distraería de la causa última.

Pero sí es interesante observar que tal división se produce, en el fondo, por ruidos de comunicación (del hombre mismo con su mismidad y su integralidad; del hombre con la divinidad, más allá del concepto que tenga de ella; del hombre con el entorno natural y social, etc.) y se transfiere y propaga también a través de la comunicación. Es impensable otra vía.

Si ello es así, la solución también puede venir sólo por la vía de la comunicación.

Dicen las Escrituras que la violencia engendra violencia, lo cual es real y evidente. Pero la respuesta violenta tampoco resuelve nada, porque la violencia es intrínsecamente ineficaz. Vuelvo a citar a Girardi: "La violencia, aunque pudiera alcanzar su meta inmediata de echar por los aires las estructuras preexistentes, carece, en definitiva, de verdadera eficacia revolucionaria...  ...la ineficacia de la violencia viene, sobre todo de que ella no puede determinar la evolución de las conciencias".

Este último es un dato clave: la evolución de las conciencias a través de un proceso de expansión, donde podamos integrar al otro en nuestra conciencia, donde podamos integrar todos los reinos en nuestra conciencia. Entonces, nos será imposible herirlos, porque lo sentiríamos en nuestra propia conciencia.

Esto, por supuesto, requiere un camino nuevo y distinto de comunicación. "El propósito más general de la comunicación humana es -debe ser- la reconciliación... Las reglas de construcción de una comunidad son las de la comunicación efectiva" (2).

Entonces, cuando haya comunidad, no habrá más violencia institucional.

¿Existen esa posibilidad y esa perspectiva?

Soy optimista por naturaleza, pero además creo que hay comprobación estadística de que en el orden natural, la fuerza positiva, la fuerza de la vida, es siempre más poderosa que la negativa, la del mal, la de la muerte.

Dice Toffler: " El proverbial hombre de la calle dice que el mundo se ha vuelto loco, mientras que el experto señala todas las direcciones que conducen a la catástrofe.

Este libro presenta una perspectiva completamente distinta.

Sostiene que el mundo no se ha extraviado en la insania y que, de hecho, bajo el tumulto y el estrépito de acontecimientos aparentemente desprovistos de sentido, yace una sorprendente pauta, potencialmente llena de esperanza.

...la historia humana, lejos de concluir, no ha hecho sino empezar" (3).

 

Referencias bibliográficas:

(0): JOSE ORTEGA Y GASSET - "La Rebelión de las Masas" - Círculo de Lectores.

(1) y (2): M. SCOTT PECK - "La Nueva Comunidad Humana" - Emecé

(3): ALVIN TOFFLER - "La Tercera Ola" - Círculo de Lectores

Bibliografía general:

PAUL WATZLAWICK, JANET HELMICK BEAVIN y DON D. JACKSON - "Teoría de la Comunicación Humana" -Herder

NORBERTO TOMBESI - "El Nuevo Paradigma Holístico" - Ed. del autor.